Los rellenos faciales con ácido hialurónico se han convertido en una opción muy utilizada para mejorar determinados aspectos del rostro sin recurrir a una cirugía. Pueden aplicarse en zonas como los labios, pómulos, mentón o diferentes áreas del contorno facial, siempre de acuerdo con las necesidades y características de cada paciente.
Pero hay dos preguntas que aparecen con frecuencia antes de realizarse un tratamiento:
¿Cuánto tiempo dura el ácido hialurónico?
¿Cuánto producto necesito para conseguir el resultado que busco?
La respuesta depende de varios factores. Y, sobre todo, hay algo importante que entender: más producto no significa necesariamente un mejor resultado.
¿Cuánto dura un relleno de ácido hialurónico?
El ácido hialurónico utilizado como relleno facial es un material reabsorbible, por lo que sus efectos no son permanentes.
Su duración puede variar dependiendo de factores como:
- La zona donde se aplica.
- El tipo y las características del producto utilizado.
- La cantidad aplicada.
- El metabolismo de cada persona.
- La movilidad de la zona tratada.
- La técnica de aplicación.
Por eso, no existe un tiempo de duración que pueda aplicarse de manera idéntica a todos los pacientes.
Por ejemplo, los labios tienen una gran movilidad y pueden requerir un mantenimiento diferente al de otras zonas del rostro. En áreas utilizadas para definir o aportar estructura al contorno facial, la evolución también puede ser distinta.
Durante la valoración, el médico puede explicar qué esperar de acuerdo con la zona que se desea tratar y el producto seleccionado.
¿Cuánto ácido hialurónico es suficiente?
Esta es quizá una de las preguntas más importantes.
Cuando hablamos de rellenos faciales, el objetivo no debería ser utilizar la mayor cantidad posible de producto, sino utilizar la cantidad necesaria para alcanzar un resultado armónico de acuerdo con la anatomía y los objetivos del paciente.
En los labios, por ejemplo, no todas las personas buscan el mismo nivel de volumen. Algunas pueden querer una definición más sutil, mientras que otras buscan modificar determinadas proporciones.
Lo mismo ocurre con el contorno facial. Un tratamiento puede buscar mejorar la proyección del mentón, definir determinadas zonas o recuperar volumen perdido con el paso del tiempo.
Por eso, la cantidad adecuada no se determina únicamente con una cifra de mililitros. Se determina a partir de la valoración del rostro y de lo que se busca conseguir.
El objetivo no es cambiar tu rostro
Uno de los errores más comunes al hablar de rellenos faciales es pensar que el resultado debe ser evidente.
Un buen tratamiento puede buscar modificaciones sutiles que ayuden a mejorar proporciones, definición o volumen sin alterar de manera exagerada las características naturales del rostro.
El ácido hialurónico puede ser una herramienta para conseguir determinados cambios, pero debe utilizarse como parte de un plan personalizado, no como una fórmula que se repite de la misma manera en todos los pacientes.
¿Es necesario aplicar más cuando comienza a disminuir el efecto?
No necesariamente.
Que el producto comience a reabsorberse no significa automáticamente que haya que volver a aplicar la misma cantidad o que sea necesario aumentar el volumen.
En una nueva valoración, el médico puede observar cómo ha evolucionado el tratamiento, qué cantidad de producto permanece, cuáles son las necesidades actuales y si realmente es conveniente realizar un nuevo procedimiento.
Esto es especialmente importante en tratamientos que se repiten a lo largo del tiempo.
La valoración es más importante que seguir una tendencia
Las redes sociales han hecho que determinadas formas de labios, pómulos o contornos faciales se vuelvan populares. Sin embargo, lo que funciona para una persona no necesariamente es adecuado para otra.
La estructura ósea, los tejidos, las proporciones y las características de cada rostro son diferentes.
Por eso, una fotografía como referencia puede servir para explicar qué te gusta, pero no debería convertirse en una plantilla que se reproduzca exactamente en otro rostro.
¿El ácido hialurónico es para todos?
No todos los pacientes necesitan un relleno facial y no todas las características del rostro deben corregirse con ácido hialurónico.
Durante una valoración profesional es posible determinar si este tratamiento puede ser útil, qué zona podría beneficiarse y qué alternativas existen.
También es importante conocer los antecedentes médicos, medicamentos, tratamientos previos y cualquier procedimiento estético realizado anteriormente.
Menos puede ser más
Cuando se trata de rellenos faciales, una de las claves está en saber cuándo detenerse.
El objetivo debería ser conseguir un resultado que tenga sentido para tu rostro y para lo que deseas mejorar, respetando tus proporciones y evitando la acumulación innecesaria de producto.
La duración del ácido hialurónico es importante, pero la pregunta no debería ser únicamente cuánto tiempo durará.
También debemos preguntarnos:
¿Para qué lo estamos utilizando? ¿Qué queremos mejorar? ¿Y cuánto es realmente necesario?
El Dr. Cuauhtémoc Lorenzana realiza una valoración personalizada para determinar si un relleno facial es adecuado para cada paciente, qué producto y técnica pueden ser convenientes y cuál es la cantidad necesaria de acuerdo con sus características y objetivos.
Porque en medicina estética, un buen resultado no se mide por cuánto producto utilizaste, sino por qué tan bien se integra al rostro.

